‘Impresiones’ de una rotativa 26 marzo 2010
Posted by produccionumhjuancarlossanchez in universidad.Tags: cícero, cuatricomía, diseño, fotocomposición, huecograbado, impresión, impresión offset, linotipia, periodismo, prensa, tipografía
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Ahora es el momento de innovar, de intentar captar la atención de los ya consagrados lectores de prensa y de los posibles compradores del mañana. El diseño siempre ha sido importante pero ahora se empieza a ser consciente de ello. Y éste lleva una larga historia a sus espaldas.
Un gran avance en el mundo de la impresión fue la creación de la linotipia, máquina inventada por Ottmar Mergenthaler que mecaniza el proceso de composición de un texto para ser impreso. Antes de que se inventase la linotipia el proceso de impresión era manual. Cada página de un periódico o una publicación se componía a mano con componedor y regleta. Sobre una regleta se iban disponiendo las letras, o caracteres tipográficos componiendo palabras, signos de puntuación y espacios en blanco, que el operario debía de coger de unos depósitos en los que se encontraban una gran cantidad de caracteres clasificados por orden. Obviamente, existían distintos tipos de tamaños para cada carácter y se elegían en función de las características y énfasis del mensaje. Por ejemplo, para componer los titulares se usaba un tamaño mucho mayor que para el cuerpo del texto. Exactamente igual, a como se hace hoy en día, solo que el procedimiento era completamente artesanal y muy lento y tedioso.
En estas máquinas de impresión aparece el concepto de teja, una plancha de plomo curvada, grabada en negativo y relieve por su parte convexa, que por la cóncava se adapta a un cilindro de las máquinas rotativas.
En un primer momento se realiza una galerada, es decir, una prueba de la composición, sin ajustar, que se saca para corregirla. Tabla guarnecida por tres de sus lados de unos listones con rebajo, en que entra otra tablita delgada que se llama volandera. Servía para poner las líneas de letras que iba componiendo el oficial cajista.
Hemos de hablar de conceptos como el fotolito que según la RAE es una estampa obtenida por medio de la fotolitografía (arte de fijar y reproducir dibujos en piedra litográfica, mediante la acción química de la luz sobre sustancias convenientemente preparadas). El fotolito se utiliza en dos procedimientos de impresión: el huecograbado y la impresión offset. Mientras que el primero imprime mediante planchas o cilindros grabados en hueco y entintados, que se acoplan a la rotativa, en la impresión offset el molde o plancha imprime sobre un rodillo de caucho y éste sobre el papel.
En el proceso para diseñar la hoja de papel nos encontramos con la fotocomposición: técnica en frío que permite componer páginas a partir de matrices fotográficas o negativos de letras para producir cintas fotográficas compuestas por la acción mecánica de la foto de la fotocomponedora. En artes gráficas, la reproducción de textos mediante la proyección de los tipos, el modelo de letras, sobre una superficie sensible a la luz. La imagen obtenida se revela y fija, como cualquier material fotográfico, para su posterior utilización en el proceso impreso. A su vez, estos tipos son medidos con el tipómetro el cual es exactamente una especie de regla graduada usada en artes gráficas que mide el cuerpo o tamaño de las letras, la separación entre líneas, ancho y alto de columnas, Etcétera. Y si queremos plasmar una fotografía se puede hacer uso de la cuatricomía, técnica empleada en la plasmación de imágenes, generalmente en prensa, de manera que se simulan la totalidad de los colores sólo superponiendo puntos de cuatro de ellos: los tres primarios (rojo, amarillo y azul) y el negro. Los puntos son más gruesos cuanto más protagonismo tiene un color en una zona. Esto hace que la producción de la imagen sea mucho más barata.
Y si la imagen es importante, qué decir del texto. Una imagen puede llamar la atención por sí sola pero a la hora de llamar la atención en el diseño de un texto se vuelve todo más complicado. Es ahí donde se halla el arte de disponer correctamente el material a imprimir, de acuerdo con un propósito específico: el de colocar las letras, repartir el espacio y organizar los tipos con vistas a prestar al lector la máxima ayuda para la comprensión del texto, es decir, la tipografía según Stanley Morison. En este arte la unidad de medida es el cícero usada generalmente para la justificación de líneas, páginas, etc. Tiene doce puntos y equivale a poco más de cuatro milímetros y medio.
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